E7 · E6

El tiempo corre distinto
según dónde estés

Una carta sobre dos horas que duraron un suspiro.

desliza

En la película Interstellar se nos dijo que el tiempo corre distinto según dónde estés, y se nos mostró un planeta donde una hora adentro eran siete años afuera. Cerca de algo con mucha gravedad el tiempo se frena, y mientras ellos estaban allá abajo, al resto del mundo se le pasaba la vida. Yo pensé que eso era solo física y una buena película, algo que jamás iba a sentir en el cuerpo.

Lo curioso es que yo era el que iba a saludar. Siempre he sido el que lidera todo, el que da el primer paso. Y al tenerte enfrente me puse tan nervioso que no pude ni saludarte. Fuiste tú la que se acercó, la que me dio el beso en la mejilla, la que me dio el abrazo. Gracias por eso, porque en verdad yo estaba más nervioso que tú. Dicen que en esta vida uno busca una persona en la que pueda confiar, alguien que sabe que si tú no puedes hacer algo, ella lo hará por ti. Tú lo demostraste desde el primer saludo. Si no hubieras tomado la iniciativa, de seguro no habría vivido el mejor día de mi vida. Fue como dicen en los libros y en las películas, dos almas que se trataron con la confianza de quienes se conocen de toda la vida. Gracias por liderar nuestra primera cita.

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G7 · G6

Nuestras butacas eran la G7 y la G6. Las escogimos juntos, buscando minuciosamente en la compu la noche que compramos los boletos. Pero el destino hizo que no llevaras tus lentes, y por eso te sugerí que nos pasáramos a la E7 y la E6, para que pudieras apreciar mejor la película. Tal vez esos asientos ya estaban asignados para nosotros desde antes, sin saberlo. Yo pensaba en que vieras bien la pantalla. No sabía que en ese transcurso iban a pasar otras cosas, cosas que nunca contemplé. Y eso que yo sobrepienso todo lo que podría pasar, pero por mi mente jamás pasó lo que se vivió.

Yo iba listo para llorar viendo Your Name. Llevaba el corazón preparado para eso. Y resulta que esa tarde no lloré, fui el hombre más feliz del mundo. Nunca imaginé que iba a salir de ese cine feliz y no llorando.

aquí el tiempo se frena

Para todos los demás en esa sala pasaron dos horas normales. Entraron, vieron Your Name, salieron, y el tiempo les corrió igual que siempre. Para nosotros no. En esas dos butacas se juntó tanta gravedad que fuimos nuestro propio planeta de Interstellar. Marcamos un ritmo que nadie más en esa sala sintió, y las dos horas se nos fueron en un suspiro. En un hermoso suspiro.

Lo gracioso es que Your Name, la película que no vimos, trata justamente de eso. De dos personas a las que el tiempo no les corre de la misma forma y que igual se buscan hasta encontrarse. No hacía falta verla. La estábamos viviendo.

Por eso ahora el reloj que te di me da risa. Te lo compré para que midas tu tiempo, y resulta que contigo yo no sé medir nada. Veinte meses esperando que algún día se me diera la oportunidad de conocerte, y dos horas a tu lado se me hicieron un segundo.

En Interstellar decían que el amor es lo único que podemos sentir que cruza el tiempo y el espacio. Yo no sé de dimensiones, y tampoco tenía el ambiente necesario para recrear esa noción en este mundo. Pero pude comprobar que sí era cierto. Lo comprobé en una butaca que ni siquiera era la nuestra, con una película que no vimos, con tu mano en la mía. No necesité un agujero negro ni un viaje de años. Me bastó un suspiro contigo para entender de qué hablaban.


Algo que he aprendido en este mundo es que las cosas nuevas dan miedo. Y en verdad tengo miedo. No sé en qué va a terminar esto ni cuándo. No sé si se acaba cuando se me venza la suscripción a esta vida o si sigue hasta la eternidad. Espero de corazón que no se termine. Pero por ahora lo único que sé con certeza es cuándo comenzó, y no fue una fecha, fueron varias.

La primera parece poco importante, pero es el inicio de todo. Fue en el 2025, un día después de mi cumpleaños, cuando te agregué a Facebook. Ni yo sé por qué ese día.

La segunda fue el 21 de agosto de 2026. Te mandé un video, y nunca te lo conté, pero para mí era el último que te iba a enviar. No porque me hubiera cansado de insistir, sino porque ya no quería molestarte en la vida. Y me respondiste que según tú ya no tendrías interés en nadie, pero que yo te tenía pensando que si nos conocíamos no te arrepentirías, y que lo decías con intenciones románticas. Ese mensaje fue el empujón que necesitaba para seguir a tu lado hasta la siguiente fecha que se pudiera.

Y la tercera, la que nunca voy a olvidar. El 14 de octubre de 2026, el último día que Your Name iba a estar en cines después de su reestreno de diez años. Lo usamos de pretexto para agendar y conocernos. Para todos era la última fecha. Para nosotros fue la primera. El último día de la película, el primer día de nosotros. No sé si es coincidencia o si todo estuvo a nuestro favor.


En ocasiones las personas no notan los pequeños detalles, porque para ellas solo cuenta el resultado completo. Si al salir del cine me hubieran preguntado si estaba feliz, habría dicho que sí. Pero no sabía que la cereza del pastel venía después. Hubo varias, pero me quedo con tres, en el orden en que pasaron.

La primera, cuando salimos del cine y vimos un letrero que decía gazpacho y vino. Te dije mira eso, y dijiste qué rico, y la expresión de tu cara fue única. Lástima que no pudimos probarlo por falta de tiempo.

La segunda, cuando te di tus regalos. Esos ojos de por sí ya me encantaban, pero cuando viste los libros eras una niña muy tierna, muy muy hermosa, y esa mirada no la voy a olvidar nunca. En mi mente solo pasó qué bueno que me esforcé por conseguir los tres libros de Your Name, la película que no vimos porque estábamos viviendo la nuestra. Y si esta vida lo permite, algún día podríamos escribir nuestro propio libro. Me dijiste que tú también los habías estado buscando hace unos días y no los encontraste. Qué bueno que pude ayudarte a cumplir algo que querías.

Y la tercera, a unos momentos de despedirnos. Sonó una canción, era solo una prueba de sonido, y pude ver cómo bailaste por tres segundos. Ni lo pensaste, solo lo hiciste, sin importar la gente que pasaba alrededor. Tal vez sentiste esa calidez de hogar, de lugar seguro, y por eso te salió. Son expresiones que nunca voy a olvidar, que siempre van a estar en un lugarcito de mi corazón que nadie me va a quitar.

Estoy consciente de que tu primer regalo lo compré y lo perdí, y lamento eso. Pero ya te conté el contexto. Estabas enferma y te hablé de Pinky y Cerebro, y te había comprado un pin de ellos. El pin se perdió, pero la intención sigue. Que nunca olvides que debes conquistar el mundo. Eres una chica pro, súper pilas, que se esfuerza y que tiene una disciplina envidiable. Nunca cambies eso por nadie. Tus metas y tus objetivos debes cumplirlos, tienes la energía y la destreza para eso y para más. Y desde ya te digo que tienes un admirador que siempre va a estar orgulloso de tus logros.

De plano le dimos tanta envidia al destino, y nos odió tanto por lo que le robamos ese miércoles, que al día siguiente no nos dejó vernos ni hacer lo que teníamos planeado. Pero que se aguante. Lo del 14 ya nadie se lo puede llevar, ni el destino, ni el tiempo, ni el universo entero con toda su gravedad. Ya pasó, ya es nuestro, y lo tengo guardado donde nadie lo alcanza. Y espero que en algún momento podamos volver a hacerle trampa al tiempo, sentarnos en dos butacas que no sean las nuestras, y robarle al universo otro suspiro de felicidad, de esos que a los demás les duran dos horas y a nosotros nos duran un segundo y toda la vida.

Un beso en la frente, niña hermosa. Y otro en ese pelo que tú misma le dices esponjoso, y que la verdad a mí me encanta así, el que te tocas a cada rato sin darte cuenta, con esos flequitos que te hacen enojar si te los toco. Tierna hasta cuando te enojas.

E7 · E6